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La carte de visite, el formato fotográfico que revolucionó el comercio de los retratos

Antes de la invención de la fotografía, si querías hacerte un retrato tenías que hacerlo con otras tecnologías, como la pintura, y tener, está claro, mucho dinero para poder pagar un trabajo tan artesanal. Pero a partir de la presentación pública del ingenio de la fotografía, en 1839, y sobre todo de la ideación de la carte de visite por parte de André Adolphe Eugène Disdéri, la situación cambió. La carte de visite se convirtió en el primer formato fotográfico estándar en papel, un producto comercial estrella que en Barcelona y Cataluña se empezó a popularizar hacia 1859. En este artículo, Yolanda Ruiz, bibliotecaria del MNAC, explica algunas de sus características.

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Hasta mediados del siglo XIX, la posibilidad de tener un retrato era un privilegio al alcance de unos pocos. La bibliografía sobre la historia de la fotografía señala la relación directa entre las tarjetas de visita y el impulso de la moda del retrato fotográfico que tuvo lugar durante la segunda mitad del siglo XIX. Al éxito del retrato, también contribuyeron otras dos innovaciones: el papel albuminado y el colodión húmedo.

La tarjeta de visita, también conocida como carte de visite, es un formato fotográfico popularizado gracias a André-Adolphe-Eugène Disdéri, que en 1854 registró un sistema de perfeccionamiento de técnicas fotográficas. La nueva técnica consistía en utilizar una cámara —con seis, ocho o más objetivos— que sensibilizaban una zona distinta de una placa de colodión húmedo para obtener, en una única sesión, diferentes imágenes —de aproximadamente 54 mm x 89 mm— idénticas o en diferentes posiciones. El formato evolucionó a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y se utilizó hasta 1920. Sin embargo, su uso se redujo a partir de 1866 con la aparición de otros formatos como el Cabinet, Victoria, Promenade o Mignon.

[Joven con un sombrero de copa] Carte de visite de André-Adolphe-Eugène Disdéri sin recortar del Instituto del Patrimonio Cultural de España. Fuente: Europeana.

Las cartes de visite se conservaban en álbumes que se mostraban en reuniones sociales y familiares y dieron lugar a la moda de intercambiar y coleccionar retratos en la sociedad decimonónica. En la biblioteca se conserva una recopilación de 45 tarjetas de visita de personas no identificadas —no hay ninguna inscripción ni anotación que nos permita hacerlo. Os  mostramos una selección de imágenes y os hablamos de su formato.

Materiales y morfología

Una carte de visite está formada por una copia positiva de la imagen —en papel albuminado— y un soporte, indispensable, ya que el papel albuminado es de poco gramaje y tiene tendencia a enrollarse, así pues, necesita un soporte rígido que le proporcione consistencia.

Las cartes de visite acostumbraban a estar firmadas con el fotógrafo en el anverso y/o el dorso. A partir de esta información, como consta en La colección de retratos fotográficos de artistas del museo MNAC, podemos conocer la evolución y la historia de los talleres fotográficos, así como obtener información para fechar las imágenes.

En las cartas de visita aparece información sobre la ciudad, la dirección, menciones y medallas recibidas o bien información de carácter técnico y/o publicitario. La tipografía es variada y a menudo buscaba otorgar un valor de imagen al conjunto de textos.
Poses, vestuario, escenografías

El retrato más habitual de este formato es el de cuerpo entero, pero también es frecuente el de tres cuartos o los bustos inscritos en formas circulares o elípticas. El encuadre es vertical y ocupa la posición central.

La manera de posar era la que imperaba en la pintura.

La manera de posar era la que imperaba en la pintura, tanto en la posición adoptada como en la forma de apoyarse. El gesto es serio y solemne, a veces con una apariencia demasiado rígida que se intenta contrarrestar con ciertos recursos gestuales: sostener un libro entreabierto, coger un pañuelo o ponerse la mano en el bolsillo cogiendo un sombrero de copa con la otra mano.

Los retratados posan con sus mejores galas.

La elección del vestuario no es fruto de la casualidad y los retratados posan con sus mejores galas o con lo que representa su función social. En ocasiones, hay fotografías más lúdicas o excéntricas en las que aparecen disfrazados.

Diferentes escenas de los retratos de les cartes de visite. Se incorpora a los retratos elementos de atrezzo.

El retratado puede estar delante de un fondo neutro, pero muchas veces se incorporan a la escena distintos elementos: columnas, sillas, alfombras, juguetes o patinetes, especialmente si son niños. Los talleres de renombre disponían de fondos pintados que recreaban jardines, patios, interiores de palacios…

Los elementos utilizados en las fotos ayudan a descubrir su datación y autoría.

En función de algunos de los elementos utilizados, los estudiosos pueden descubrir la autoría de los retratos e incluso fecharlos. Los elementos más útiles para esta labor investigadora son las moquetas, las alfombras y también las columnas (no tanto las mesas y sillas que se podían adquirir en tiendas especializadas o por catálogo).

Los retratos de las cartes de visite se hacían en los talleres de los fotógrafos.

Los retratos de las cartes de visite se hacían en los talleres de los fotógrafos. Los que se conservan en la biblioteca del MNAC fueron realizados mayoritariamente por talleres fotográficos de Cataluña y España, y, en menor cantidad, en talleres de Francia (París y Bayona), Italia (Génova) y Cuba (La Habana). De Cataluña, encontramos fotografías de los talleres de Barcelona: Fotografía Española, Moliné y Albareda, Ramon Roig, F. Martí, M. Sala, A. F. Napoleon, M. Hostenc, Rafael Areñas, A. Capmany, A. Rodamilans, Cantó y Compañía, L. Rovira, G. Larauza, Emilio Morera y Establecimiento Fotográfico Franco-Hispano-Americano. Del resto del territorio catalán, los hay de Unal y Marca (Girona) y de Domingo Benessat (Sabadell). También hay retratos de Alfonso Begué, J., Martínez Sánchez, Q. Toledo, J. Gautier de Madrid y R. Banet de Cartagena.

Contemplando estas cartes de visite es fácil caer en la trampa de pensar que son un reflejo de toda la sociedad, pero nada más lejos de la realidad. Solo aparecen en ellos personas con cierta capacidad económica, política y social, y los estratos sociales más bajos no están representados.

MÁS INFO Y REFERENCIAS
· Gil-Diez Usandizaga, Ignacio (2013). Cartes de visite, retratos del siglo XIX en colecciones riojanas. Enllaç: https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=550931.
· Del Valle Gastaminza, Félix (2013). La carte de visite: el objeto y su contexto. En linia: https://docta.ucm.es/entities/publication/ec2575cc-7781-4cb0-b1b9-9d366eb0f16a/full.
· Yeves Andrés, Juan Antonio (2011). Una imagen para la memoria. La carte de visite. Colección de Pedro Antonio de Alarcón. Madrid: Fundación Lázaro Galdiano. Enllaç: https://www.publiarq.com/libros/una-imagen-para-la-memoria-la-carte-de-visite-coleccion-de-pedro-antonio-de-alarcon/978-84-938453-1-5/.
· Fundación Lázaro Galdiano (2013). Pedro Antonio de Alarcón. Su colección de cartes de visite, imágenes para la memoria. [Dossier d’exposició]. En linia: http://www.flg.es/images/actividades/septiembre2013/exposicion-guadix-flg-alarcon-cartes-visite-peq.pdf.
· Recull Pinterest d’imatges sobre André Alphonse Disdéri. En linia: https://www.pinterest.es/search/pins/?q=disderi&rs=typed&term_meta%5b%5d=disderi%7Ctyped.
· Martí Baiget, Jep (2014). Notes sobre la “carte-de-visite”. Arribada i popularització a Barcelona i Madrid (1854 – 1862). En linia: https://lalbumdeljep.wordpress.com/2014/09/27/notes-sobre-la-carte-de-visite-arribada-i-popularitzacio-a-barcelona-i-madrid-1854-1862/.

En la segunda mitad del siglo XIX se puso de moda intercambiar y coleccionar retratos.

Este artículo fue publicado originariamente en el blog del MNAC el 22 de marzo de 2018. Hemos modificado el título, la entradilla, la imagen destacada y los subtítulos. Agradecemos a Yolanda Ruiz y el MNAC que permitan distribuir todo el material que generan en su blog bajo licencia Creative Commons. La imagen destacada que encabeza el artículo es de la elaboración propia.